El antiguo Reyno de Navarra ofrece una enorme diversidad de paisajes al visitante. Desde las altas cumbres y suaves valles del Pirineo - Roncal, Salazar, Aézcoa y Baztán - hasta el paisaje desértico ofrecido por las Bardenas Reales al sur de la región.
El norte de Navarra comparte con Francia la Selva de Irati, que es el segundo hayedo más importante de Europa. La magia está presente en las misteriosas cuevas de Zugarramurdi y de Urdax, donde las brujas se reunían para celebrar sus akelarres.
El parque natural del Señorío de Bértiz reúne especies de planta procedentes de todas partes del planeta. El Palacio de Bértiz permite acoger pequeños congresos.
El Camino de Santiago ha dejado a su paso por Navarra verdaderas joyas de arquitectura religiosa. La Zona Media es un reflejo de ello, con iglesias románicas y monasterios como Leyre, La Oliva, Eunate, Iranzu e Irache.
La Zona Media está salpicada de castillos como el Palacio Real de Olite o el impresionante castillo de Javier, cuna de San Francisco Javier.
La Zona Media de Navarra, junto con la Ribera, ofrece las condiciones perfectas para la producción vitivinícola. Por ello acoge numerosas bodegas cuyos vinos cosechan premios internacionales año tras año.
La Ribera de la Comunidad Foral ofrece el espectacular paisaje de las Bardenas Reales de Navarra, un vasto territorio de aspecto desértico plagado de recorridos que se pueden realizar en bicicleta, a pie o en coche.
Tudela, capital de la Ribera, fue un ejemplo de convivencia de culturas, que dejaron su huella en la ciudad. Hoy en día es una ciudad asociada a la red de juderías. La ciudad del Ebro es dueña de una magnífica Catedral recientemente restaurada.
Testigo de la presencia romana en Navarra es la villa de las Musas de Arellano, así como el poblado romano de Andelos, cercano a Mendigorría.